jueves, 29 de marzo de 2012

CORTE & CONTORSION

Los danzantes de tijeras han ido acumulando con el tiempo proezas verdaderamente escalofriantes. De una ceremonia de propósitos contraculturales ha devenido en un rito donde sus practicantes realizan pruebas de valor no aptas para espiritus débiles. Richard Hirano los fotografió en una competencia realizada en el estadio Langa en Ate Vitarte.Los resultados visuales fueron tan formidables como inverosímiles, pencas espinosas, clavos gigantes, fuego y otros artefactos pusieron la cuota de peligro.

 

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