jueves, 29 de marzo de 2012

DE PUÑO Y LENTE

En el 2001, un joven reportero gráfico de El Comercio, Manuel García Miró, era asiduo visitante de un gimnasio al sur de Londres. Allí le llamó la atención un boxeador profesional cuya vida entera había transcurrido entre cuatro cuerdas. Manuel comenzó a fotografiarlo y descubrió que el furor y la violencia también tienen un lado sentimental: los boxeadores besan a sus hijos. Por este trabajo Manuel fue premiado en Inglaterra.

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