viernes, 22 de junio de 2012

REPORTAJE: Reseña de libro



VIDAS MINADAS DIEZ AÑOS

PROYECTO ORGANIZADO POR





A Diez años del Tratado de Otawa

Las minas antipersona están expresamente prohibidas por el Derecho Internacional Humanitario (DIH). En la Segunda Guerra mundial fueron utilizadas para frenar el avance de ejércitos y tanques del enemigo; sin embargo en la actualidad han sido utilizadas con otros propósitos no militares como protestas y todo tipos de conflictos, así le dieron mayor popularidad su uso por falta de un acuerdo internacional específico.

Arrojadas desde el aire o sembradas sin control, permaneciendo éstas activas indefinidamente hasta que estallan, sin distinguir entre civiles o militares, niños o trabajadores humanitarios, comprobando de esta manera la crueldad de estos artefactos.

La persistencia de grupos de organizaciones internacionales, junto con el apoyo de 3 millones de personas y la apuesta de varios gobiernos de paz activa, se logra el objetivo de denunciar y publicar en Otawa la Convención sobre la Prohibición del Empleo, Almacenamiento, Producción y Transferencia de Minas Antipersona y sobre su Destrucción. Puesta en vigor dos años después desde la publicación el 3 de diciembre de 1997.Su objetivo fundamental era y es aliviar el sufrimiento humano ocasionado por las minas antipersona en todos los rincones del mundo.
Ottawa Treaty members.svgEs así como es justamente incompatible con la misión del DIH de reducir el sufrimiento humano, limitando el tipo y el uso de armas en conflicto social, para evitar el sufrimiento innecesario y proteger a la población civil, prisioneros de guerra o combatientes heridos.
En azúl, los Estados firmantes del Tratado de Otawa.


Tratado de Otawa: "Hacia un mundo sin minas antipersona".

 
SOFIA ELFACE FUMO 
Boane (Mozambique)

Está a punto de cumplir 25 años con sus dos hijos de dos y siete años. Tenía siete cuando pisó una mina antipersona quedando sus piernas cercenadas por la explosión.


Leonardo es su primer hijo, el padre la abandonó después de quedar embarazada de el. Otra tragedia fue la muerte por enfermedad de su hermana Anita con quien tenía una relación muy especial.
Su hermana María fue alcanzada por varias esquirlas en el estómago quedando mal herida, ella muere un mes y medio después del accidente.

FANAR ZEKRI
Lajan (Kurdistán Iraquí)


Fanar perdió ambas piernas en una explosión de una mina. El vive en Lajan, una tranquila aldea kurda; en el seno de una familia compuesta de nueve hermanos.

Esta aldea es famosa por un número extraordinario de matrimonios que superan la decena de hijos, una familia tiene 22 hijos y algunos se disputan por el segundo lugar con más de 17 hijos, explica Fanar << tener cinco hijos aquí es signo de debilidad >>  dice Fanar. << A mí nueve hijos me parecen muchos, pero ¿que puedo hacer? >>.

Su retraso escolar es consecuencia de la política represiva de Sadam Husein contra las aldeas kurdas durante décadas, actualmente cursa la primaria y  es profesor auxiliar de los más pequeños.




Los ortopedistas de la Cruz Roja de Erbil, la capital de Kurdistán Iraquí; todavía recuerdan a aquel niño que hacía acrobacias mientras esperaba su turno en la fila de mutilados. 

MONICA PAOLA OJEDA
Bucaramanga (Colombia)

Paola tenía ocho años recién cumplidos cuando regresaba del colegio junto a su padre en la Vereda de Taracue, municipio de San Pablo (Sur de Bolivar). << Papá voy a orinar >> gritó la pequeña antes de salirse del camino.  


Uno de sus pies quedó enredado en una de las raíces, perdió el equilibrio e intento apoyarse en una de las ramas para evitar la caída.
Una mina colocada y abandonada por un guerrillero, un paramilitar o un soldado regular explotó al leve contacto e hizo volar por las aires a la pequeña Mónica. Su padre la recogió en brazos y la llevó a un Hospital de primeros auxilios.

La directora del Hogar Jesús de Nazareth, Yolanda Gonzales; la adoptó en el hogar para que continue sus estudios. Al principio Mónica no levantaba la cara de la cama porque no quería que la vieran sin ojos. Después concurriría a las clases de braille con un profesor particular.

SOKHEURM MAN
Siem Reap (Camboya)

Sokheurm Man tiene 25 años, trabaja en el Servicio de Jesuitas para los refugiados y se encarga de documentar los casos de nuevas víctimas de minas antipersona en la provincia donde vive. Sokheurm fue herido por una mina cuando se dirigía al colegio con su mejor amigo Chai Chun, quien murió en la explosión. 


Un principio de gangrena obligó a los cirujanos amputarle la pierna derecha trece días después en una operación que duró cuarenta y cinco minutos.

  
La familia tuvo que vender gran parte de la cosecha de arroz para sufragar los gastos de la operación.


El participa como activista en la campaña internacional para la erradicación de minas y viaja a menudo al extranjero para participar de seminarios con víctimas de otros paises.


Boane (Mozambique)
Sofia espera el reinicio de un nuevo curso en la escuela secundaria. La universidad pública es incapaz de absorber cada año a los jóvenes que finalizan sus estudios secundarios. 

Mientras tanto se dedica a cuidar y atender en una buena parte de su tiempo a su hija de dos años y llevarla a la clase pre escolar para luego dedicarse a leer y descansar.




Sofía vivió un año con su padre de Alia en la casa de sus suegros. Hasta que en Abril de 2006 el joven decide irse a  Sudáfrica a trabajar. Desde entonces no recibe ninguna noticia sobre el.


JUSTINO PEREZ
Esquipulas (Nicaragua)
A Justino le faltaban tres días para cumplir 20 años cuando el 28 de Mayo de 1994 pisó una mina mientras plantaba frijoles en el norte de Nicaragua. Ningún vecino se atrevió a ayudarle por temor de que existan otras minas a su alrededor.
Y el tuvo que arrastrarse hasta un camino, doce horas después llegó agonizando a un Hospital y de perder mucha sangre. Salvó su vida pero perdió su pierna derecha.

En agosto de 1997 recibió su primera prótesis financiada por un programa especial de ayuda para mutilados de la OEA.


Después de haber tenido un fracaso sentimental tuvo que huir de la capital sin tener noticias de su paradero. La OEA lo buscó para continuar ayudándole hasta que lo ubicaron al dar su nombre por una radio. Ahora el prefiere vivir en el sembrado que en la capital.

Sin embargo, tuvieron que hacerle una remodelación de muñón en una operación quirúrgica que duró cuarenta y cinco minutos antes de cambiarle su vieja prótesis que se caía a pedazos.


ADIS SMAJIC
Sarajevo (Bosnia-Herzegovina)


Adis ha cumplido los 25 años, mide casi dos metros, vive de una pensión como mutilado de guerra, toca en un grupo de hip hop y se desvive por el futbol, su pasión desde la infancia. 


Adis fue herido el 18 de marzo de 1996 por la explosión de una mina antipersona que le produjo profundas cicatrices en la cara y otras partes del cuerpo.

Perdió su ojo izquierdo y sufrió la amputación de su brazo derecho, durante varios días los médicos temieron por su vida. Pasó 36 horas seguidas en el quirófano, desde el accidente ha pasado por una treintena intervenciones quirúrgicas.


Desde noviembre de 1997, Adis ha viajado en siete ocasiones a Barcelona para someterse a diferentes operaciones de cirugía estética dirigidas por un reconocido cirujano plástico Antonio Tapia de la Clínica Quirón.

 
En la casa Kukavice, quemada por los radicales serbios, pasó los mejores años de su vida << la guerra destruyó mis recuerdos de infancia. En ella murieron mi padre, mi abuela, mi tío mi otra abuela resultó herida, mi casa bombardeada  >>, explica emocionado mientras acaricia su perro guardián durante una visita a la aldea en pleno territorio serbio.

Su vida ha sufrido una auténtica convulsión en el último año al iniciar una historia de amor con Naida  Vreto, una joven de 24 años de gran sensibilidad y delicadeza. << Tengo una chica y puedo hacer planes de futuro con ella. Por primera vez me siento una persona como los demás, >> dice eufórico.


Este libro está dedicado a la memoria de Riyszard Kapuscinski (1932-2007). Su legado bibliográfico nos iluminan las carreteras secundarias del periodismo y los lugares enclaustrados del dolor y el olvido. Consideraba que:

"El reportero tiene que vivirlo todo en su propia carne... y que es erróneo escribir sobre alguien con quien no ha compartido al menos un poco de su vida...el encuentro con el Otro siempre ha constituido la experiencia básica y universal de nuestra especie". 
















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